fbpx

El hijo de Yuri Gagarin, una novela de alto voltaje emocional

Categories Sin categoría

El hijo de Yuri GagarinMax Z. tiene 14 meses y vive en una Casa-cuna en Siberia, rodeado de nieve perpetua, en el pequeño universo cerrado de su habitación donde convive con otras criaturas invisibles. Todos ellos aguardan el momento en el que cambie su situación. El pequeño Max Z. sufre un extraño síndrome. A sus 14 meses es capaz de entender todo aquello que le rodea. Max Z. relata los días que se suceden y en los que las demás criaturas que le acompañan van acercándose hacia el objetivo común: ser rescatados de la invisibilidad en la que viven. En su particular dietario van quedando anotadas la inocencia con la que se digiere esta compleja existencia, el ansia compartida de abandonar la isla rodeada de mar blanco y las distintas actitudes de los adultos ante estas pequeñas biografías.

Esta es la historia que nos cuenta ‘El hijo de Yuri Gagarin’, novela escrita por Santiago Sanchis y que ha sido publicada recientemente por TXTO Editorial. La obra aborda el tema de la adopción internacional desde una perspectiva diferente.

A pesar del ligero retroceso experimentado en estos últimos años (un efecto colateral más de la crisis que nos azota), España sigue liderando los ránkings de adopciones internacionales de la Unión Europea. Nuestro país sólo es superado, a nivel global, por los Estados Unidos e Italia. Según las estadísticas oficiales de la Dirección General de Política Social, de las Familias y la Infancia, dependiente del Ministerio de Sanidad y Política Social, en 2009 se contabilizaron 3.006 adopciones internacionales. Desde el año 2005 hasta el 2009 la cifra total asciende a 19.705 niños. En este mismo periodo la Federación Rusa encabeza el índice de procedencia de estas adopciones internacionales con un total de 5.274 niños.

En la actualidad, se calcula que en nuestro país el número de expedientes de adopción internacional pendientes de resolución puede rondar los 30.000, muchos de ellos con más de cinco años de espera. Pero estas cifras, frías y asépticas, tienen también un reverso, el lado de las criaturas que esperan, que viven institucionalizadas, ocultas al mundo, invisibles.  

error: