El Museo Fester se queda pequeño y necesita ampliar sus instalaciones

Después de cerca de un cuarto de siglo de existencia oficial, la gran cantidad de fondos de los que dispone (y los que siguen aportándose) han creado un problema de insuficiencia de espacio. Además, el concepto cambiante de los museos obliga a otorgar mayor protagonismo a las nuevas tecnologías, pero la falta de superficie condiciona la necesaria adaptación de las instalaciones. El Museo Fester de Ontinyent recoge más de 150 años de historia y toda la creatividad cultural que aportan nuestros Moros i Cristians.

En la sala dedicada a los capitanes se muestran cerca de 60 trajes. El director del museo, Miguel Ángel Fita, ha esponjado este espacio retirando algunos maniquíes porque se había saturado el área de exposición. La vistosidad de estas vestimentas compite con la de los otros cargos: Embajadores y Bandereros. “Cada año, al menos, habría 6 trajes más en caso de que todos hicieran cesión al Museo Fester”, apunta Fita. Sin embargo, resulta imposible mostrar todo ese material. Y el criterio para exhibir parte del mismo se complica. “Nos vemos obligados a ir retirando. Los últimos tienen derecho a estar expuestos, ¿cuáles retiramos? ¿los más antiguos? ¿los que tienen más valor?”

Es sólo un ejemplo de la situación de estrechez en la que van quedando las instalaciones del Museo Fester de Ontinyent. Inaugurado oficialmente en 2001 (las obras de construcción se remontan a 1996), las dependencias piden a voces una ampliación o, al menos, una revisión del concepto del propio museo. "La apuesta puede ser por la mayor digitalización, por la innovación con las nuevas tecnologías pero, aún así, hace falta más espacio, es evidente".

TECNOLOGÍA

Una subvención permitirá grabar la interpretación de 'Chimo' de este año para poder disfrutarla, después, en una proyección inmersiva, con gafas 3D. El año pasado ya se logró otra subvención para implantar un sistema de audioguías que permita una ruta narrada por las instalaciones, mediante códigos QR. Pero esa progresiva implantación de la tecnología no acaba con el problema. “No podemos permitirnos, por ejemplo, una fonoteca, un espacio donde escuchar y disfrutar de toda la música festera que se compone en Ontinyent que es una de las ciudades más prolíficas”, explica Miguel Ángel Fita para argumentar que el tema de la música morocristiana debería ir más allá del espacio dedicado al Maestro Ferrero. Todo debería conducir a un museo que haga posible una experiencia sensorial y vivencial "y para eso hace falta más superficie", reitera.

El Museo Fester está concebido por distintos temas. Algunos, aunque forman parte de la historia, son susceptibles de ir siendo revisados ​​o incluso mejorados. Es el caso de los 24 trajes fundacionales o los de las comparsas extinguidas, sin espacio para todos. Otros, como la aportación cultural de los ballets, no tienen una presencia activa.

EL GRAN DESCONOCIDO

“El Museo Fester es el mejor de la ciudad por aportación de fondos privados, por actualizaciones y por mantenimiento y, sin embargo, sigue siendo el gran desconocido para los propios ontinyentins y para continuar proyectando nuestra imagen en el exterior. Ontinyent es un referente en la fiesta morocristiana, un espejo en el que otros quieren mirarse y, en algunos aspectos, la superficie es insuficiente”. Dividido en tres plantas, cuya superficie total ronda los 600 metros cuadrados, una ampliación aprovechando el actual espacio obligaría a reformar o repensar los usos del edificio de Festers.