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Empresas textiles preparan ERTES para la subida del gas

El precio disparado de la energía, principalmente el gas, pero también la electricidad, está siendo un varapalo para la industria. En el caso del sector textil, el presidente de ATEVAL, José Serna, explica que “algunas empresas ya están preparando ERTES, de forma preventiva, porque no pueden hacer frente a un coste tan elevado de la energía”.

Una problemática que preocupa al sector y que afecta principalmente” los acabados, puesto que este tipo de industria que utiliza tinturas, estampación o termo fijado, necesita una gran energía calorífica, que la proporciona el gas, para su producción”.

En cualquier caso, por los acabados “pasan todos los productos textiles, porque se trata de una cadena de valor, de ahí que esta situación repercutirá también en el resto de subsectores textiles”. Antes el gas era un factor de costes del 10%, pero ahora ha pasado a ser del 30%, con todo lo que esto implica. Ante esta tesitura "se puede reducir la actividad económica e incluso puede haber paros de actividad, aunque estamos a principios de año y no se sabe bien qué pasará", explica.

Según José Serna, a la situación energética se suma el precio de los fletes que han multiplicado su coste por 8 y por 10, por lo que si un contenedor anteriormente valía 1.000 euros, ha llegado a costar entre 12.000 y 14.000 euros; además las materias primas han aumentado su precio entre un 25 y un 30%; de igual modo el coste del transporte se ha incrementado tanto el terrestre, como el aéreo, aunque el caso más flagrante ha sido el marítimo. Un contexto desfavorable con el que la industria ya está lidiando.

El precio elevado estrangula a la industria

Según los datos facilitados por la patronal, de enero a diciembre el precio medio del gas ha subido desde los 28,33€/MWh a los 183€/MWh, lo que supone un aumento del 600% respecto a 2020.

Los empresarios temen que “el estrangulamiento de los márgenes de beneficio provocado por estos precios en máximo históricos, y que en algunos casos han llevado a fabricar a pérdidas, se prolongue en el tiempo y provoque paradas de producción o incluso cierres y fugas de empresas, con el coste que esto supondría en puestos de trabajo, estables y de calidad, y en pérdida de PIB industrial”, detallan desde la CEV, de la que forma parte ATEVAL.