Este año habrá menos almendras pero serán de mejor calidad

Las primeras estimaciones de la Unión de Labradores y Ganaderos, recogidas a pie de campo en las diversas zonas productoras, pronostican una producción ligeramente superior a las 4.000 toneladas de almendra en grano, lo que representa un descenso del 9% respecto a la pasada campaña que ya fue una de las más bajas del siglo. Con esta nueva cosecha se volverán a batir récords a la baja, ya que significará un descenso del 35% sobre la media del período 2000/2022. Sin embargo, pese a este descenso, la calidad es muy buena, mejor que la campaña pasada.

En la provincia de Valencia, con una estimación de 1.600 toneladas, el descenso sería un 5%.

Las causas de esta caída de la producción se deben, fundamentalmente, a la falta de lluvias de los últimos meses, sobre todo durante el invierno y la primavera que han agravado la persistente sequía que soportan la mayor parte de las comarcas productoras de almendra.

Por otra parte desde la Unión de Labradores se denuncia también una alarmante falta de rentabilidad en las explotaciones. Los precios de la pasada campaña fueron un 60% inferiores a los de la campaña 2014/15, mientras que cada año hay más importación de almendras de California con precios cada vez más bajos. En este sentido, las importaciones de almendras en la Comunitat Valenciana han aumentado un 45% en los últimos quince años. El precio de importación de almendras estadounidenses en 2023 fue de 3.63 €/kg, un descenso del 26% respecto a 2022. Estas importaciones son de menor calidad por culpa de los sistemas productivos que utilizan.

Desde la Unión trasladará a la Conselleria de Agricultura una batería de medidas para minimizar los efectos relacionados con la grave situación climática. En este sentido, la organización propone una partida económica para poder replantar los árboles muertos por la sequía, la revisión y actualización de datos de pluviometría para que haya más zonas productoras que puedan acogerse a las ayudas ensambladas de la PAC de frutos secos y unas dotaciones mínimas de agua (pozos sequía) para salvar a aquellos almendros que se encuentran en fase casi terminal.