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Huida de trabajadores de hostelería hacia otros sectores

La hostelería ha estado en el centro de la diana durante toda la pandemia y muchos dardos han ido dirigidos hacia ella. El pasado año, cuando se abrieron sus puertas después de meses de confinamiento, el primer lugar al que acudió la gente fueron los bares. Pero el invierno provocó que se cerrara la persiana de nuevo. El verano suponía una oportunidad para recuperarse y, en parte, fue así. "El verano ha sido bueno porque la gente tenía ganas de salir y ha respondido muy bien", asegura José Gómez, presidente de la Asociación de Hosteleros del Valle de Albaida (AHVAL). Aunque el presidente de AHVAL se muestra optimista, reconoce que, cuando se dispara la incidencia, se observa una repercusión directa en la asistencia a los restaurantes, por lo que no apaga la luz de alerta. “De hecho, si ha habido algún caso de Covid en algún negocio del sector y ha tenido que cerrar, en el resto de establecimientos nos ha repercutido. Recuerdo un sábado que tenía 70 reservas y me quedé con la mitad. La gente se asusta y deja de salir”, confiesa.

El presidente de AHVAL explica que, en un primer momento, tuvieron que reestructurar sus plantillas. Sin embargo, existe demanda de personal, sobre todo con experiencia. "Se ha dado la circunstancia de que una parte de empleados que tradicionalmente se había dedicado a este sector se ha ido a otros ámbitos, como la construcción, transporte y textil, por poner algunos ejemplos", subraya José Gómez. “Cuantos más seamos en la asociación, mayor capacidad de negociación y presión tendremos. Se trata de mejorar la hostelería. Y la ciudad. De hecho, estamos trabajando en un proyecto de marca gastronómica que va en la línea de ser un referente no sólo en Ontinyent, sino fuera de aquí. Ya notamos que vienen personas de otros lugares, atraídas por la estrella Michelin del restaurante Sents y eso les abra a conocer otros restaurantes”, confiesa Gómez.