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INEL, domótica ontinyentina para hacer frente a la subida de la luz

El gerente de INEL, Fernando Pomar, frente a la maqueta de una casa de la que se ejemplifican las ventajas de la domótica.

La domótica es un conjunto de sistemas que automatizan las distintas instalaciones de una vivienda. Aunque parece una utopía o más propio de una película futurista, la empresa ontinyentina INEL es especialista en convertir las casas y las oficinas en espacios inteligentes. Este sistema se basa en tres pilares fundamentales: el clima, para dar confort a las habitaciones y ahorrar energía cuando no es necesario; el sombreado, que controla de forma automática toldos y persianas, en función de si se quiere caldear o refrescar la estancia, y la iluminación, que se programa en función de las horas del día, incluso existe una simulación de presencia en casa vinculada a la alarma, muy útil en materia de seguridad.

La característica más destacada en los tiempos actuales, según apunta el gerente de INEL, Fernando Pomar, es que han introducido una aplicación integrada en este sistema, conectada a la Red Eléctrica Española, para conocer el precio de la luz hora a hora y así realizar una gestión automática de la energía que optimice el coste de la misma. “El sistema controla las horas en las que la energía es más barata y aprovecha estos momentos para realizar ciertos trabajos que no necesitan un horario determinado, como puede ser calentar el termo del agua o, en una casa de campo, realizar el filtrado de la piscina”.

Por todo ello, la domótica resulta una gran aliada para ahorrar en energía, en un momento en el que los precios de la luz están disparados y no se espera que se recuperen en breve, y optar por un modelo de gestión del confort automático y una racionalización del consumo energético.

INEL ha sido una empresa pionera en la apuesta por las energías renovables y son conscientes de que "es el futuro y es hacia dónde va el sector", detalla Fernando Pomar. En este ámbito, resulta determinante para el gerente de esta empresa emblemática de Ontinyent, el impulso de la Comunidad Energética Local (CEL). Una fórmula que nació el pasado año y permite a particulares, comunidades de vecinos y empresas, instalar placas fotovoltaicas para beneficio propio y del entorno. “La CEL es una herramienta para que la ciudad tenga acceso a la energía renovable. El precio de la luz no volverá a los 30 euros/MWh, está a 80 euros/MWh y resultará fundamental la energía acumulada, esto es, instalar baterías que permiten almacenar la energía solar generada durante el día, para usarla por la noche”, apunta Pomar.

Es una solución técnica y de aprovechamiento energético y de rentabilidad, que en INEL llevan aplicando desde hace cuatro años, pero que con el panorama energético actual, cobra aún más fuerza. El motivo no es otro, que la energía generada por las placas fotovoltaicas, cuando no se utiliza se vierte en la red, “pero ésta se paga a un precio más bajo, por lo que resulta más rentable en estos momentos , almacenarla para autoconsumirla cuando se necesita”.

control presencial

Uno de los servicios que presta INEL a las empresas es el control de presencia y ha ido evolucionando con el paso del tiempo. Al principio eran sistemas diseñados por la empresa, después junto con la Universidad Politécnica de Valencia y, más tarde, se ha apoyado en empresas especializadas para disponer de las últimas tecnologías, eso sí, aplicando su propio hardware. Ahora el registro horario de los trabajadores es obligatorio por ley y, durante la pandemia, los sistemas más demandados son el reconocimiento facial y el fichaje geolocalizado por web.