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José Vicente Pascual: "Fuimos los últimos en reactivar la actividad y ahora no nos acabamos el trabajo"

José Vicente Pascual, es el gerente de la empresa Carrozas el Llombo. Su negocio subsistió dos años sin tener ningún ingreso, ni ayudas por parte de las administraciones. Ahora la empresa tiene tanto trabajo que no puede atender a todos los clientes. Carla Revert repasa con él su experiencia y el momento en que vive este sector.

¿Cómo ha afectado a la pandemia en tu empresa?

“A la empresa de Carrozas el Llombo le afectó mucho a la pandemia. Tuvimos que hacer un ICO de dinero para poder subsistir. En la empresa éramos ocho personas. Yo fui el único que no se fue a un ERTO, tuve que seguir pagando el autónomo para que la empresa no desapareciera, porque no tenía la capacidad económica para pagar el despido de todos los trabajadores. Ni sitio para almacenar todas las carrozas y camiones. Tuvimos que dar de baja los seguros de los camiones, hablamos con el Ayuntamiento para que nos retrasara y fraccionara los pagos del impuesto municipal. Hablamos con los inquilinos de nuestras naves para pagar el 50%, porque ésta era la única manera de seguir manteniendo la empresa adelante. Queríamos pagar, pero no teníamos ingresos para ello. No tuvimos prácticamente ninguna ayuda. El ayuntamiento nos dio una cantidad muy pequeña y, gracias a la Asociación Artesanos y Profesionales de Moros i Cristians Valencia, de la que formamos parte, que crearon una serie de ferias por diferentes poblaciones para promocionar las diferentes empresas del sector de los Moros i Cristians, pudimos conseguir un poco dinero más. Estas ferias se siguen celebrando gracias a la colaboración de la Diputación de Valencia”.

¿Se ha reinventado diversificando el negocio?

“Nosotros decidimos mantener el negocio, porque no teníamos la capacidad económica para construir un plan B. El dinero que teníamos ahorrado gracias a las Cabalgatas de Reyes del año 2020, lo utilizamos para pagar los gastos que la empresa tenía. No podíamos hacer carrozas o elementos porque nadie invertía y nosotros no teníamos dinero para hacerlo y prevenir la situación que estamos viviendo ahora. Yo estuve más de cuatro meses sin ir a la empresa porque me entraba depresión al ver que no había correos por contestar, carrozas para pintar, ni clientes a los que atender o visitas previstas”.

Como ha sido la vuelta a la “normalidad”, hay más trabajo o el mismo que en los años previos a la COVID?

“Nosotros fuimos de los últimos sectores en reanudar la actividad, todas las empresas abrieron y nosotros seguíamos sin poder hacer nuestro trabajo. En noviembre de 2021, al ser próxima la Navidad empezamos a notar más el trabajo, todavía había incertidumbre, pero ya nos contrataron. Luego vino Alcoy, las fiestas de Moros i cristians parecían retomar la normalidad, desde ese mes ya no hemos parado ni un momento. El trabajo se ha multiplicado respecto a los años previos a la pandemia. Yo soy el gerente de la empresa, el que pinta y atiende a los clientes. Llevo desde las fiestas de Alcoy que no puedo levantarme de la oficina, porque hay tanto trabajo que puedo abastecerlo todo. He buscado a gente para que me ayude a pintar, porque ya no puedo realizar mi trabajo. Cambie las citas de mis clientes porque no puedo atenderlos. Hay un alud inmenso de trabajo. Dejemos a muchos sin servicio, ojalá pudimos atenderlos a todos, pero nos es imposible”.

¿Cuál es la situación actual del sector en general?

“Este sector se ha desbordado, ningún carrocero puede llegar a todo. Porque estamos haciendo el trabajo del año 2020 y del 2022, llevamos dos años trabajando al mismo ritmo. No sé si es porque vuelven a disfrutar y quieren celebrarlo a lo grande, pero nunca había vivido esta situación”.

¿Qué has aprendido de esta situación?

“Me he dado cuenta de que dentro del sector las demás empresas están a tu lado cuando todo te va bien, pero cuando llegan situaciones complicadas no son capaces de apoyarte. Hubo compañeros a los que secundé antes de la pandemia, que después me llamaron para mostrar su poca empatía. Creían que al tener tantos trabajadores no iba a poder aguantar e iba a tener que acabar cerrando la empresa. Estas cosas me hicieron daño y ya sé que no debo confiar en todos, sólo en aquellos que mostraron su apoyo cuando todo se iba a pico”.

Tendrá presencia en las fiestas de Moros i Cristians de Ontinyent?

“Nosotros hacemos el 90% del trabajo que existe en el pueblo. Hemos hecho carrozas para la capitana de los Mudéjares, la Embajada de los Omeyas y la Embajada de los Arqueros. A Reyes la Capitana Cristiana tuve que decirle que no, porque no tenía tiempo para hacer todas las carrozas, me supo muy mal. Además, en la Entrada infantil de normal sacamos 30 carrozas y este año llevamos 43 carrozas. Este año hay un alud de carrozas, no sé a qué hora terminará la Entrada infantil”.

Principalmente, ¿en qué poblaciones está trabajando?

“Nosotros trabajamos en toda la costa de Moros i Cristians, desde Salou a Mojácar. También participamos en Cabalgatas de Reyes y fiestas patronales, de hecho llegamos hasta Madrid y Málaga. Hacemos trabajo de todo tipo y en todas las ciudades, la gente nos busca para todo.