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La pandemia y la ley de bienestar animal condicionan la presencia de animales en el Entrada de fiestas

Ninguna de las cuatro comparsas de cargo ha planteado, hasta el momento, la posibilidad de exhibir animales salvajes en la esperada de agosto. Sin embargo, el diseño de los 'boatos' de las Capitanías y Embajadas estará afectado por las consecuencias de todo lo que ha sucedido en estos dos años de paro festero.

La nueva ley de protección

El 6 de agosto de 2021, el Pleno del Consejo de la Generalitat Valenciana aprobó el proyecto de ley de Protección, Bienestar y Tenencia Responsable de los Animales de Compañía. Tal y como se adelantaba después de conocerse el anteproyecto, según esta ley no habrá problemas para el uso de caballos ni otros animales considerados de crianza o de granja (gansos, patos, ovejas, bueyes…). Sin embargo, la norma es bastante más estricta en lo que se refiere. Todos los animales considerados como fauna silvestre o salvaje no podrán ser exhibidos ni usados. Aunque la ley no habla específicamente de las Fiestas de Moros i Cristians, en su artículo 7 prohíbe su utilización “en espectáculos, peleas, fiestas populares y otras actividades que impliquen crueldad o maltrato y puedan ocasionarles lesiones o muerte provocarles tratos vejatorios”.

Las fiestas de Ontinyent se reactivan este año, por tanto, en un nuevo marco jurídico que ha cambiado sustancialmente respecto al vivido hasta 2019. Otros animales fundamentales en nuestros festejos, como caballos y camellos no se verán afectados por la nueva legislación. Pero, tal y como se explica desde la organización de la capitanía mora de los Mudéjares, se ha tenido que renunciar al deseo de contar con la participación de un elefante en la puesta escena del 'boato' para el día del Entra. La idea inicial ha tenido que variar y adaptarse a las circunstancias actuales.

Los efectos de la pandemia

Pero, además del nuevo marco legal en el que tendrán que concebirse a partir de ahora los diseños de los 'boatos' de las comparsas con cargo festeros, también hay otra incidencia que, sobre todo, se notará en estas fiestas. De hecho, ya se han percibido algunos efectos en las celebraciones morocristianas llevadas a cabo hasta el momento. Los animales permitidos se enfrentan a una situación casi límite, arrastrada por el tiempo en el que la crisis sanitaria de la COVID también se ha acompañado de una crisis económicoa. Algunas de las empresas que se dedicaban tradicionalmente al cuidado y suministro de la fauna que configuraba los boatos festeros han tenido que cerrar en estos dos años en los que no ha existido actividad festera.

“No existe suficiente disposición de animales. Esto ya se está viendo en algunas fiestas”, explican algunos cargos de este año. La Capitanía mora no sólo ha tenido que renunciar al elefante que planteaba sacar este año sino que, además, está teniendo serios problemas con algunos de los permitidos, los denominados de crianza o granja. Mulas de arrastre y camellos son algunos de los ejemplares que se han visto afectados por los estragos que ha causado la pandemia de la COVID.

Algunos han sido sacrificados, otros vendidos después de quebrar y cerrar las empresas que los mantenían. Sin embargo, la imaginación cobra de nuevo protagonismo para posibilitar que los 'boatos' de este año sean inolvidables.