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Las empresas de la fiesta ven en Reyes el punto de inflexión para la salvación del sector

Mientras un gran número de sectores económicos van volviendo poco a poco a la normalidad, existe uno en nuestra ciudad que debe aguantar un año más sin oxígeno. Y ya van dos. Se trata del sector de las fiestas. Son empresas, con un perfil de pymes, en su mayoría de carácter familiar, que sustentan nuestras celebraciones. En época de vacas flacas se sienten “desamparados”. Es cierto que según sus miradas y situaciones particulares se muestran más o menos optimistas por esta crisis que están sufriendo en primera persona, pero la realidad se impone en un ámbito en el que sus trabajos están vinculados a la artesanía y al arte.

“ESTAMOS AL LÍMITE”
Uno de estos ejemplos es Carrosses el Llombo, una empresa formada por siete trabajadores, que están en ERTO, excepto su gerente, José Vicente Pascual, que intenta mantener la empresa a flote. "La suspensión de las fiestas ha hecho estragos en el sector y estamos al límite, viviendo de ahorros y de nuestras familias, pero no hemos cerrado, seguimos resistiendo", explica refutando los rumores sobre su cierre. En Navidad pudo facturar 8.000 euros, cuando en una campaña de Reyes buena esa cantidad puede llegar hasta los 200.000. "Los ingresos son muy limitados, durante meses son cero, y los gastos no paran", añade.

Un sector de difícil acceso a las ayudas públicas, como industrias artesanas que son. “Tengo la calificación artesana de la Generalitat Valenciana que certifica nuestra actividad como empresa de construcción de carrozas y escenarios”, afirma José Vicente Pascual.

Acompañado por el diseñador morocristiano de Alcoy, Juan Climent, coinciden en que “nos hemos marcado Navidad y Reyes, como el punto de inflexión a partir del cual el sector pueda empezar a remontar”, porque el verano 2021 ya lo dan por perdido. Juan Climent destaca que en Alcoy se han unido las empresas de la fiesta en una asociación de artesanos, para tener mayor fuerza y ​​representación como interlocutores “donde haga falta y también para luchar contra la economía sumergida de este sector”. Un modelo que se replicará en distintos puntos de la Comunitat Valenciana.

“ES UNA CARRERA PARA SOBREVIVIR”
Los ballets de referencia en la ciudad son otros de los grandes afectados de esta crisis sin precedentes para la fiesta. Fanny Donat, del Ballet Òpera define la situación como "muy dura, porque las fiestas completaban económicamente la actividad del centro". Un espacio que tuvo que cerrarse, que después se abrió en septiembre con los gastos extraordinarios para garantizar la seguridad y “con un mensaje contradictorio para la gente, porque se le advertía que se quedaron en casa”. Ahora tienen dos actuaciones a la vista, una de ellas la del Cotif en Alcudia, y confían en las cabalgatas de Reyes para volver a salir a las calles a bailar.

En cuanto a las ayudas es muy crítica, principalmente con la Generalitat por no haberlas secundado como centro oficial de danza que es y mantiene que las profesoras dieron clase “tres meses sin cobrar para no dejar al alumnado de lado”. A todo esto se suman “los gastos extras de asesoría para acceder a ayudas, a las que no hemos podido acceder, porque se las han dado a los primeros que llegaban. Esto es una carrera para sobrevivir”, detalla. El apoyo mayor ha sido de la institución más próxima, el Ayuntamiento de Ontinyent: “El día internacional de los Museos, Navidad y una iniciativa en el día internacional de Medio Ambiente son algunas de las iniciativas en las que nos han dado su ayuda ”.

Para Masters Ballet, uno de los factores más duros de este momento es la incertidumbre de cuándo se reanudarán las fiestas, por lo que no se puede hacer ninguna planificación al respecto. Al factor económico para hacer frente a las inversiones de los últimos años sin apenas ingresos, se suma “el esfuerzo humano de bailarines y profesorado, la pérdida emocional que supone el hecho de que no exista ese nexo con las personas que están fuera y que tenían una cita ineludible cada verano”, explica Mª Carmen Mompó.

El tema de las ayudas es "decepcionante", porque los trámites suelen ser difíciles y las administraciones "no tienen en cuenta a los colectivos artísticos". Para Masters también las ayudas municipales han sido las que han insuflado algo de líquido durante ese tiempo. Sin embargo afirma que “la ilusión por seguir adelante está intacta y que hemos peleado por todo lo que se ha podido hacer, como el espectáculo Aladdín, la gala Anaprode y el funcionamiento de la escuela, en la que nos están secundando a todas las personas que viene”, pero sí que es cierto que la crisis por la pandemia está echando un fuerte pulso al sector.

“ESTA ES UNA CRISIS QUE TAMBIÉN PASARÁ”
La experiencia de más de 35 años de trayectoria ha hecho que el Diseñador Fester, el ontinyentí Manuel
Vicente Quinto, vea esta situación como una crisis “como las tres o cuatro fuertes que he pasado y ésta también va a pasar”. Reconoce que su situación actual le permite "adaptarme a las circunstancias, recurrir a los ahorros y planteármelo como unas vacaciones, las que nunca puedo tener". Este año lo da por perdido laboralmente y ve esperanzas en 2022. “Hay muchas expectativas puestas el próximo año y cuando la fiesta vuelva, habrá unas ganas enormes”, concluye.

“HEMOS ABIERTO NUEVOS MERCADOS GRACIAS EN INTERNET”
La empresa ontinyentina Brodats Barber, como su nombre indica, se dedica a los bordados artesanales, fundamentalmente de la Semana Santa, "representan un 95% del volumen de nuestro trabajo", explica Juanjo Barber.

Su estrategia empresarial ante esta situación “capeando el temporal lo mejor posible” ha sido “viajar más y ser más activo en redes sociales y en nuestra web, a partir de un curso que hice de posicionamiento”. De la mano de profesionales del sector y con una apuesta por la inversión, “hemos conseguido ser visible en internet. Hace dos años no lo éramos y esa circunstancia nos ha abierto nuevos mercados”, declara. Antes el trabajo “prácticamente entraba sólo, ahora es necesario buscarlo y en este sentido, una página web actualizada y completa, con un posicionamiento óptimo en los buscadores, ha sido una herramienta muy útil”. Otra de las vías de entrada de recursos ha sido la confección de máscaras antivaho, con bordados personalizados. La empresa cuenta con cinco trabajadores y Juanjo Barber explica que los encargos que realizan de mantos bordados son trabajos a largo plazo, por lo que han podido dar continuidad a la empresa, aunque sea a un ritmo mucho más pausado que el que había. De hecho, esta semana se estrenaba el manto de la patrona de Torrejón de Ardoz, realizado por la empresa ontinyentina.