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Lucía Teruel, el reto de bailar en Alemania

Lucía Teruel, se fue a Valencia con catorce años para estudiar danza clásica en el Conservatorio Profesional y así cumplir su sueño, ser bailarina profesional. Durante cuatro años tuvo que compaginar la danza con sus estudios de ESO y Bachillerato, "ha sido duro, pero puedo salir adelante", dice Lucia.

Hoy puede sentirse orgullosa de todo el tiempo invertido, ya que después de largos años ha logrado un contrato en la Delattre Dance Company. “Desde pequeña siempre he querido irme al extranjero a bailar, conocer cómo es la danza en otros países, cómo se trabaja profesionalmente”, cuenta la bailarina. Ella sabe que en España la profesión de bailarín/a no está tan asumida y por eso, siempre ha sabido que para obtener su sueño y dedicarse a la danza debía abrir fronteras y viajar a otros países. Dada la situación en España, Lucía nunca dudó en lanzarse a esta aventura en Alemania, puesto que es consciente de que le puede abrir muchas puertas.

selección

La bailarina cuenta que el proceso de selección fue difícil, debido a que tuvo que hacer diferentes audiciones, algunas de ellas presenciales en diferentes ciudades alemanas y otras online. "No es lo mismo que te miran a través de una pantalla, que tener que enfrentarte a ellos cara a cara", dice Lucía Terol.

La economía y los estudios afectaron en todo el proceso, porque debía viajar a alemanya para poder realizar la audición y, por tanto, debía buscar el transporte, un lugar donde alojarse y comer. También perdió muchas clases que después tuvo que recuperar. Sin embargo, le ha merecido la pena porque es lo que siempre ha querido hacer. "Hay que pelearlo, es muy complicado que te cojan, hay mucha gente y es un esfuerzo económico alto, tienes que estar preparado mentalmente", añade.

La compañía que se interesó por ella y que posteriormente la contratada, es una compañía que a Lucia siempre le había gustado, puesto que basan sus coreografías en un estilo más neoclásico, mezclando la danza clásica con el contemporáneo, pero conservando la base clásica que a ella tanto le gusta. Además ayudan a preparar la vida profesional de los bailarines.

Expectativas

Lucía espera que esta experiencia le sirva como un proceso de madurez y crecimiento personal, tanto en el trabajo diario como en el personal, porque debe enfrentarse a una nueva vida, un país y cultura nueva. “Espero que me encanto, y que diga: quiero volver a casa para enseñar lo que he hecho, pero quiero volver a irme para seguir aprendiendo y disfrutando de lo que realmente me gusta”, añade Lucía Terol.