fbpx

Por l'Horta d'Ontinyent se reúne con el ayuntamiento para trazar su hoja de ruta

Recientemente, representantes de Por l'Horta de Ontinyent se han reunido con la concejala de Sostenibilidad, Sayo Gandia, y el concejal de Promoción Económica, Pablo Úbeda, para trasladarles una serie de propuestas y reivindicaciones que desde el colectivo creen “imprescindibles” para potenciar el desarrollo del sector agroecológico en Ontinyent, así como para proteger la huerta y el patrimonio rural del municipio. Una primera toma de contacto entre el nuevo colectivo y el Ayuntamiento de Ontinyent que debe servir para la puesta en marcha de proyectos y acciones, a medio y corto plazo, “que propician un cambio de rumbo en la degradación del campo ontinyentí y en la política agraria local”, cuentan desde la nueva entidad.

Después de que el pasado mes de junio el pleno municipal aprobara la constitución del Consejo Agrario Municipal, Por l'Horta d'Ontinyent ya ha avanzado lo que consideran que “podría ser una primera hoja de ruta para conseguir una ciudad más sostenible y resiliente, en termita económica y medioambiental, para los tiempos complejos que nos esperan como sociedad”, siguen.

Entre las propuestas aportadas se incluyen medidas como el aumento de la partida presupuestaria municipal dedicada a la agricultura, la creación de una oficina municipal para la dinamización del sector, ayudas y bonificaciones para los agricultores o una mayor promoción del 'Banco de tierras' ya existente. Asimismo, desde el colectivo también apuestan por acciones encaminadas a incentivar la comercialización de los productos, con iniciativas como la creación de una marca de productos de Ontinyent, el fortalecimiento de los lazos con verdulerías, comedores escolares y establecimientos de restauración o la creación de un mercado de agricultores locales.

Todo esto sin dejar de lado medidas para concienciar sobre el valor de la huerta y la importancia de su protección, así como sobre la necesidad de consumir productos de proximidad, aspectos que podrían empezar a materializarse mediante campañas de sensibilización, talleres escolares, jornadas periódicas sobre productos locales o la creación de itinerarios culturales sobre la huerta histórica.