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Toni Cambra: "Hay que invertir más en medios de prevención que en extinción"

Toni Cambra es portavoz y voluntario de Ontinyent Contra el fuego, un programa municipal de vigilancia preventiva de incendios que surgió a raíz de la catástrofe de 2009, donde se quemó el 90% del término forestal de Ontinyent. Ahora analiza las claves de un programa pionero.

¿Cómo y por qué decidiste involucrarte en esta iniciativa?

“Soy una persona a la que le gusta mucho la naturaleza, en todas sus vertientes. Yo antes estaba un colectivo local de cazadores. Pero las personas evolucionamos, y me di cuenta de que la caza ya no me llenaba. Necesitaba otro tipo de ambiente. Gracias a mi padre me conozco todo el término de Ontinyent, y esto me motivó para enseñarlo a los nuevos voluntarios que entraban en el programa. Al principio entré como una especie de guía”.

¿Cómo es el día a día de un voluntario de Ontinyent contra el fuego?

“Existen tres turnos de salida, dos durante el día y uno por la tarde-noche que se extiende hasta las 00.00:XNUMX horas. Lo que hacemos es observar la montaña e informar si existe cualquier indicio sospechoso de ser un incendio. Estamos coordinados con el Observatorio Forestal de Vallada y cualquier incidencia nos ponemos en contacto con ellos”.

¿Qué tipo de formación recibe los integrantes del grupo?

“Cada año el ayuntamiento en coordinación con la Conselleria de Medio Ambiente realiza cursos antes de empezar el programa. Por ejemplo, existe uno de topografía para conocer bien el término de Ontinyent. También hemos hecho uno de conducción de vehículos todoterreno. Hay que tener en cuenta que el coche que llevamos es específico para ir por la montaña, es decir, trae marchas reductoras para poder circular por caminos difíciles y claro, es una conducción más compleja que cualquier vehículo convencional. Es sobre todo formación para saber cómo debes actuar cuando ves un conato de incendio”.

¿Cuál es el perfil del voluntario?

“El perfil del voluntario es muy diverso, existe desde gente jubilada hasta estudiantes universitarios que ahora tienen vacaciones. Pero también hay funcionarios como, en mi caso, así como un policía local y 'amas de casa'. A todos nos une un nexo común que es la estima por el patrimonio natural de Ontinyent”.

¿Qué papel juega un programa de voluntariado forestal en un momento en el que España sufre una ola de incendios sin precedentes?

“Estos programas funcionan muy bien porque actúan a modo de disuasión, es decir, si hay alguien haciendo algo sospechoso, se avisa rápidamente. Por ejemplo, si están realizando trabajos forestales en un día que estamos en alerta 3 o existe un tráfico de vehículos no autorizados, informamos que no pueden estar en la sierra. Hay que tener en cuenta que la mayoría de incendios son provocados, rara vez son por causas naturales”.

¿Qué le pide a la Administración?

“Deben cambiarse las políticas forestales. Es necesario invertir más en medios de prevención que en extinción. Ahora está ocurriendo lo contrario, se están destinando más recursos a apagar los incendios que a prevenirlos. Los incendios se apagan en invierno, no en verano”.

¿Habría que dotar de más medios, más allá de los grupos de voluntarios, para las tareas de prevención?

“En principio están bien todos estos programas, pero es necesario cambiar radicalmente las políticas forestales. En la administración hay burócratas que creen que entiende del campo; aun así, nunca han vivido en él, no conocen su problemática y están haciendo unas normas que van en contra de la gente que vive allí. Las zonas rurales se están abandonando, los usos tradicionales se están prohibiendo y al final tenemos mucha más masa forestal que hace unos años, pero de peor calidad y muy inflamable. Debemos volver al aprovechamiento sostenible de los recursos naturales que tenemos aquí: ganadería, apicultura, el aprovechamiento de la madera, pero siempre de forma sostenible”.

¿En qué situación se encuentran las montañas de Ontinyent?

“Las montañas de Ontinyent en principio que quede claro que son de titularidad de la Generalitat, tenemos alrededor de 7.000 hectáreas de montaña que son públicas. Desde hace unos años se está actuando y están haciendo cortafuegos. Tanto en las pistas forestales de Umbría como en la Solana se están haciendo franjas de seguridad. También se está limpiando la zona, es decir, después del incendio del 94 hay zonas que están densamente pobladas de pinos y se está eliminando la biomasa para favorecer el crecimiento sano de estas especies”.

¿Qué actuaciones de prevención siguen siendo imprescindibles para los dispositivos de extinción?

“Al final todas las actuaciones citadas anteriormente contribuyen. Por ejemplo, una actuación que ha estado muy bien en Gamellons ha sido realizar un gran depósito de agua que aprovecha lo que son los sobrantes de la fuente, mediante un sistema de bombeo. Entonces, si se produce un gran incendio por esta zona, aquí tienen un depósito en el que los helicópteros pueden cargar agua. Luego otra actuación importante es la adecuación de las pistas forestales con su limpieza. Es una actuación muy interesante para que los medios terrestres, como los camiones cisterna de los equipos de bomberos, puedan presentarse en los puntos calientes en cualquier momento. También la eliminación de la biomasa, donde existe un exceso de vegetación, en la zona de Sant Esteve, que se aprobó en el Ontinyent Participa”.