fbpx

Tres años después, 1.025 niños vuelven a los campamentos

Foto Arán Reig.

Los movimientos juveniles de la ciudad de Ontinyent, esperan ansiosos durante todo el año a que llegue la actividad más esperada, el campamento. Llevan más de dos años parados, sin poder realizar actividades tal y como se hacían antes de que la pandemia llegara a nuestras vidas. La vuelta a la normalidad ya está aquí y los movimientos juveniles de la ciudad de Ontinyent preparan los campamentos. Los más deseados de los últimos años.

De nuevo se abren las puertas en el mejor momento del verano. En el que toca vivir lejos de la conexión a Internet, de las comodidades de casa y de sus padres. Es el momento de disfrutar de la naturaleza, del tiempo con amigos y de todas las actividades programadas. Los movimientos juveniles durante la pandemia sentían la incertidumbre de saber si algún día podrían volver a realizar actividades como antes, ya que todo estaba paralizado. La gente sentía miedo al contagio y, por tanto, a juntarse con muchas personas. “Las restricciones y limitaciones hicieron que cambiaran la forma de cumplir las actividades“, dice Sergio, coordinador de los Scouts.

A principios de año parecía que todo iba a seguir igual, pero gracias a la evolución de la COVID-19 y la eliminación de la máscara, se ha logrado alcanzar una normalidad lo más parecido a la de unos años atrás. Durante el camino lleno de incertidumbre, muchos niños se desapuntaron de los movimientos. Otros, en cambio, han continuado para cumplir el sueño que todo niño tiene cuando es pequeño, pasar el máximo tiempo con sus amigos.

Al final ha llegado el verano y con él, los campamentos que los monitores de los movimientos juveniles de la ciudad han preparado con ilusionados, "llevamos muchos años sin poder disfrutar esta experiencia", añade María López, coordinadora de los Júniors de San Rafael. Tras las consecuencias que ha dejado la pandemia, los movimientos han tenido que reinventarse. Los Juniors de Sant Rafel se han unido a los Juniors de Bocairent para obtener que los niños tengan una experiencia más enriquecedora.

1.025 niños de campamento

Este año se van de campamento 1.025 niños de nuestra ciudad. Haciendo una comparación con el año previo a la pandemia, el número de niños se ha mantenido considerablemente. “Nosotros sí que esperábamos esta acogida, los niños tenían ganas, ya que muchos de ellos nunca han tenido la oportunidad de irse de campamento”, añade Manolo Martínez, coordinador de los Juniors de Sant Josep. Este movimiento ha sido el que más niños ha movilizado con un total de 800 de diferentes edades que participaron tres campamentos diferentes. Y es que después de dos cursos sin campamento, los Juniors de Sant Josep han vuelto a llenar este lunes las calles del barrio, a primera hora de la mañana, de camisas verdes, pañoletas y mochilas en dirección al recinto ferial, donde esperaban 5 autobuses para tomar rumbo al campamento de Talayuelas. Casi 300 personas entre niñas, niños, educadoras, educadores y cocineras se preparan ya para disfrutar de un gran número de juegos, actividades y tiempo de equipo

La normalidad ha llegado y el miedo es cada vez menor, los niños quieren volver a disfrutar de sus amigos y de las nuevas amistades que harán gracias a los campamentos. Los cinco movimientos juveniles de la ciudad han preparado el campamento muy ilusionado. “Tenemos las expectativas muy altas, teniendo en cuenta que venimos de un período de dos años en los que no hemos podido realizar una de las actividades más esperadas”, dice Raquel, coordinadora del Movimiento Juvenil de Santa María.

No ha sido fácil llegar ahí, pero es el momento. Por fin quieren los campamentos de los movimientos juveniles de la ciudad con mayor ilusión que nunca. Tres generaciones experimentarán por primera vez la criba de sus padres, para disfrutar de unas semanas junto a sus amigos y monitores. Vivirán cómo es el mundo sin tecnologías, cómo la comunicación no sólo se hace a través de un teléfono o de una consola. Vivirán el mejor momento del verano de todo niño.